Yo apuro la copa de vino,
y tu mano se acerca
para rozar mis dedos.
Tus ojos se eternizan en mis labios
y siento tu beso antes que llegue.
Se detiene el momento,
se magnifica el silencio y
el local de repente queda vacío.
Solos tu y yo .
Y un ¿no vamos? quiebra el aire.
Afuera hace frío.
Tus brazos me recogen con ternura infinita
y tu aliento cálido descansa en mi boca.
Se respiran promesas de amanecer compartido,
enredada en los pliegues de una piel no explorada
Cuando la noche se retira
dando paso al alba,
tienes tu pecho pegado a mi espalda
al oído me dices:
afuera hace frío.
yo te susurro:
pero ya no lo siento.

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